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Sábado 16 de diciembre de 2017

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El Insituto Cervantes rememora los primeros emprendedores españoles en Shanghai

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El Instituto Cervantes de Pekín continúa rindiendo homenaje a figuras imprescindibles en la historia del intercambio cultural entre China y España a través del ciclo de conferencias Precursores. En la tercera sesión de esta serie, que tendrá lugar el próximo 1 de junio a las 19:00 (hora local), el investigador Ignacio Toro recordará el devenir de miembros destacados de la pequeña comunidad española que residía en la agitada y legendaria Shanghai de principios del siglo XX. Especial atención recibirá la figura de Antonio Ramos Espejo, genial emprendedor responsable de la construcción del primer teatro cinematográfico de China, el Hongkew Cinema (虹口大剧院) (1908), y gran mogol de la industria cinematográfica del país.

La numerosa presencia extranjera convirtió al Shanghai de principios del siglo XX en una de las principales metrópolis internacionales. Las potencias occidentales supieron aprovechar la decadencia de la dinastía Qing (1644-1912) para imponer tratados comerciales cada vez más desfavorables a los intereses chinos. El tratado de paz que dio término a la primera Guerra del Opio sentenció a la ciudad a ser declarada puerto abierto al comercio internacional y a que los ciudadanos de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos pudieran campar a sus anchas, disfrutando de un estatus especial de extraterritorialidad.

Estos privilegios atrajeron a la ciudad a todo tipo de aventureros, emprendedores y buscavidas, que acabaron por construir un lugar de leyenda, una ciudad decadente y dinámica al mismo tiempo, donde todo era posible. Entre ellos se encontraba una pequeña comunidad española que, pese a su tamaño, supo sobresalir gracias al afán emprendedor de sus miembros. Llegada a Shanghai desde la colonia española de Manila, contaba entre sus filas con grandes magnates, empresarios, criminales, espías y hasta misioneros de dudosa reputación, que establecieron su residencia fundamentalmente en la Concesión Francesa y el Asentamiento Internacional.

Ramos Espejo, responsable de introducir el cinematógrafo en China. Ramos Espejo había rodado las primeras imágenes cinematográficas de que se tiene constancia en Filipinas, donde también intentó sin éxito hacer negocio en la exhibición cinematográfica. Decidió entonces probar suerte en Shanghai, donde fundó el Hongkew Cinema, primer teatro cinematográfico de la China continental.

Con la colaboración del arquitecto español Abelardo Lafuente, al que el Instituto Cervantes de Pekín dedicó la sesión previa del ciclo Precursores, Ramos acabó erigiendo al menos otros cinco cines que lo convirtieron en la principal referencia de la exhibición cinematográfica en China hasta 1926, cuando, ante el empeoramiento de la situación política, alquiló sus teatros y partió a España, donde fundó el cine más moderno del país en el momento, el Rialto, en la Gran Vía madrileña.

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